domingo, 16 de septiembre de 2012

Capítulo 10.


Voy a por Clara, tengo ganas de verla. Aunque con las muletas llegaré el año que viene a su casa.
-¡Ey! Bahía.
-¡Clara! Iba para tú casa.
-¿Qué te ha pasado?
-Una larga historia.
-¿Resumiendo?
-Fer.
-¿Fer, el te ha hecho eso?
-Más o menos, bueno el tiró el balón.
-¿Y te dio?
-Yo era la portera…
-¿Ahora te llevas bien con él?
-Bastante.
-¿Cómo de bastante?
-Como para salir con él otra vez.
-¿QUÉ?
-Jo, parece un interrogatorio.
-¡Qué fuerte!
-¿Tú crees?
-Pues claro, ayer le odiabas, hoy ya sales de nuevo con él.
-¡No puedo evitarlo!
-Ya… ¿Y Nico?
-¿Qué le pasa?
-¿Ya no te gusta?
-No lo sé.
-Sabes que no debes hacerles daño.
-No les haré daño, a mi me gusta Fer, y ya está.
-Vale, te creo.
-A ti lo que te pasa es que no quieres que le haga daño a Nico.
-No, no digas tonterías.
-Es la pura verdad.
-Ya…
-Bueno Nico te pega.
-Ya ya, bueno ¿Alguna novedad más?
-Si.
-Cuenta.
-Tengo una hermana.
-¡No! ¿En serio?
-Si, pero solo por parte de mi padre.
-Eso es más fuerte. ¿Y cómo te lo tomaste?
-Ni bien ni mal, la verdad.
-Y… ¿Qué sabes sobre ella?
-Qué se llama Serena y tiene 15 años.
-Interesante.
-¿Tú crees?
-Seguro que te llevas bien con ella, al fin de al cabo solo tiene 2 años más que tú.
-No sé yo.
-Venga, mira el lado positivo.
-¡No hay!
-¡Venga ya!
-Cambiando de tema, ¿Vamos a buscar a Fer?
-Me parece bien.
Fuimos para su casa. Tocamos la puerta, nos abrió su madre.
-Hola señora Rubens.
-Hola de nuevo Bahía, hola Clara.
-Hola.
Dijo Clara sonriente.
-¿Cómo vas con las muletas?
-Bien, gracias. ¿Puede salir Fernando?
-Todavía no ha vuelto, la última vez que lo vi estaba contigo.
-A vale, iremos a buscarle, adiós.
-Adiós.
-Adiós chicas.
Cerró la puerta.
-¿Dónde estará?
-Esa no es la pregunta, la pregunta es ¿Con quién está?
-¿Quieres decir que está con Sofía?
-Lo más seguro.
No, no creo que esté con ella ahora. O eso espero.
-¡Lo dudo! Vamos a buscarle.
-Vale, ¿Por donde empezamos?
-Por el parque.
Venga, vamos a ver si tiene razón Clara. Fuimos al parque.
-Bahía, ¿No es Nico ese que está sentado en el columpio?
-Creo que si. Pregúntale si sabe donde está Fer.
-¿Por qué yo?
-Porque a mi me odia.
-Si es lo que quieres.
Me acerqué a Nico.
-Hola.
-Hola Clara, ¿Qué tal?
-Bien, ¿Tú?
-Regular.
-Me quedaría a hablar contigo, pero no tengo tiempo. ¿Sabes donde está Fer?
-¡Otra!
-¿Otra qué?
Madre mía, que preguntona estoy hoy.
-Estáis todas obsesionadas con él.
-No es por mí.
-¿Entonces? Ah, por Bahía, por quién si no.
-Si, la verdad.
No debería haberle dicho nada.
-¿A ti quién te gusta?
¡Oh my god! ¿Que digo?
-¿A mi? Tú. ¿Por qué?
-¿En serio?
-No te mentiría.
-¡Genial!
-¿Genial? Si a ti te gusta Bahía.
-Lo cierto es que me pareces muy atractiva.
¿Yo?
-Mentira.
-¿Cómo lo sabes?
A vale, que era mentira.
-Menos mal que no me hice ilusiones.
-Jajaja.
-¿Qué pretendías? ¿Qué te ayudara a ponerla celosa?
-Precisamente.
-¡Lo clavo todo!
-Si, pero si no eres tú ¿A quién se lo pido?
-A Sofía.
Mierda ¿Por qué diré nada?
-¡Buena idea!
-¿En serio? Digo ¡Pues claro!
-Gracias por tu ayuda Clara.
-De nada. Me voy, adiós.
-Adiós.
¿Qué estará pasando? ¿Por qué no viene?
Mi BlackBerry, está vibrando, es mi madre.
-Hola mamá.
-Bahía, ¿Dónde estás?
-En en parque.
-¿Puedes venir a casa?
-Claro que si, pero ¿Qué pasa?
-Tú padre está aquí con Serena.
¡No! Hoy me lo dicen, hoy la veo, y lo cierto es que no me apetece nada ¡Nada, de nada! En fin.
-Esperadme que ahora voy.
Colgué.
-¡Clara!
Vino corriendo a donde estaba yo.
-¿Qué?
-Tengo que irme, mi hermana está aquí.
-A vale, que tengas mucha suerte.
-¡Gracias!
Nos abrazamos como despedida, y me fui rápidamente.
¿Se parecerá a mi padre? ¿O incluso a mí? Esto es raro, ¿No lo sabían o no lo querían saber? De todos modos, lo averiguaré.
Toqué la puerta.
-¡Hija!
Me abrió mi padre.
-Hola papi.
Vi como mi madre estaba en la cocina con cara de no hacerle mucha gracia la situación. Entré con ella y le di un beso.
-Bahía, perdona por hacerte venir corriendo.
-No pasa nada. ¿Estás bien?
-Dentro de lo que cabe, sí. Corre, ve a saludarla.
-Voy.
-Cielo, tu hermana está arriba en tu habitación.
Espero que en mi cuarto no se acople. Subí lo más deprisa que pude.
-¿Hola?
-¡Hola! ¿Bahía, no?
Me trató como una extraña.
-Si, tú eres Serena ¿Cierto?
Entonces la trataré yo con las suyas.
-Si soy yo, encantada hermanita.
¡Bah! Hermanita, si ya quisiera.
-Igualmente.
Estaba, estaba ¡Usando mi portátil! ¡Es sagrado! Pero como no me conoce, lo dejaré pasar.
-Bahía, ¿Tienes tuenti?
-Si, ¿Y tú?
-Si. ¿Me lo das?
-Claro.
-¿Cómo es?
-Bahía López.
-Solo sales tú.
-Si… Es lo que tiene.
-Ya te he enviado la peti.
-Vale, Sere ¿Puedo llamarte así?
-Pues claro.
-¿Dónde vivías antes?
-En Córdoba. ¿Y tú?
-En Cádiz.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Capítulo 9.


Después del beso, le abracé, es lo más bonito que me ha pasado hace mucho tiempo.
-Bahía, te quiero.
-Yo también.
La típica sonrisa de los enamorados destacaban en nuestras caras, ninguno se cree lo que acaba de pasar, y yo que quería vivir sin él.
-Pero yo mucho más, ¿Sabes?
-No mientas.
-¡No miento!
Miré para el suelo, aquello ha sido muy bonito, pero ¿Y la loca de Sofía? Cuando se entere me come, y por lo visto hay mucho cotilla en esta urbanización.
-Fer.
-Dime.
Me dijo sonriente.
-Ahora que estamos juntos se supone que ¿Podemos contárnoslo todo sin miedo a que él otro diga nada, no?
-Pues claro, si no no valdría la relación.
-Hay, te quiero.
Me dio un beso en la mejilla.
-Pero, ¿Por qué lo dices?
-No, nada en particular.
-Si tú lo dices…
-Pero tengo una duda. ¿Cómo me encontraste tan rápido cuando salí de tu casa? Porque el parque no está lejos pero tampoco es que esté al lado.
-Si es verdad, yo estaba en el parque, pero iba hacia mi casa a esperarte en la puerta y me encontré con Sofía que venía corriendo y me dijo: Fer, Fer, Bahía se ha caído y está allí tirada en el suelo. Por eso fui tan deprisa hacia ti.
-¿Sofía te dijo eso?
-Si, ¡Qué maja!
-¿Maja? ¿En serio?
-¿Te cae mal?
-Mal no, me cae peor.
-Es buena gente.
-¿Tú crees?
-Si es genial. ¿Por qué te cae mal?
-Por nada.
Si se lo digo la puedo liar, pero es mi novio, joder ¡Qué bien suena! Es mi novio, me encanta.
-Pero no te puede caer mal, por que sí, tiene que haber un motivo.
-¡Y la hay!
-Pues dímela.
-No estoy segura si debería…
-Bahía, venga, sabes que yo te contaría cualquier cosa.
-Espera, ¿Qué hora es?
-Las 19:54
-¡NO!
-Si.
-Joder, hoy me matan.
-¿Qué?
-Me tengo que ir, luego te envío un mensaje a tuenti, te quiero.
Nos dimos un beso rápido y me fui.
-Lo esperaré, te quiero.
-Adiós pequeño.
-Bueno Fer.
Me di la vuelta.
-¿Qué pasa?
-¿Puedes acompañarme a mi casa?
-Faltaría más, pequeña.
-¡Auch!
-No me puedo creer que estés con el tobillo mal por mi culpa.
-¡No seas tonto! No ha sido tu culpa.
-Sabes que sí.
-No, de verdad.
-Y ¿Cuánto tiempo estarás así?
-Dos semanas me ha dicho tu madre.
-¿Vas a estar dos semanas sin surfear?
-Parece ser que sí.
-Y todo por mí.
-Déjalo Fer, así tenemos más tiempo para ti y para mí.
-Mirándolo en ese sentido, jajaja.
-Si, bueno esta es mi casa. Gracias por acompañarme.
-De nada pequeña, mañana me explicas lo de Sofía, ¿Va?
-Claro, lo que quieras saber, te quiero demasiado.
-Y yo gorda.
Los ojos se me iluminaron, así me llamaba él, son demasiados recuerdos, por lo visto seguíamos enamorados el uno del otro.
Toqué la puerta de mi casa. ¡La qué me espera!
-¡BAHÍA! Estaba preocupada, pasa para adentro, estás castigada. Y ¿Qué le pasa a tu pie? ¡Hay, dios mío!

-Adiós mi amor, hasta mañana.
Pobrecita, quizás debería hablar con su madre, lo del pie fue mi culpa… Bueno, no sé que hacer. Me voy a mi casa. O mejor, llamo a Nico, que a estas alturas, debe odiarme.
Su casa está aquí al lado, espera, ¿No es ese que está columpiándose solo en el parque? Voy a ver, es raro no suele estar solo, pero claro como David y Ángel no están, pues…
-Hola.
-Hola Nico.
-¿Qué haces aquí tan solo?
-Pues tío, tú estabas con Bahía, a Clara me da corte llamarla, paso de estar con Sofía y David y Ángel hasta la semana que viene no vuelven.
Lo que yo decía.
-Lo siento por no estar hoy contigo y eso.
-No, da igual, el amor atonta ¿Lo sabías?
-Gracias, gracias, no no lo sabía.
-Pues ya lo sabes.
-¿Qué te pasa? Es por lo mío y por Bahía, ¿Verdad?
-¿Lo tuyo? ¿ESTÁIS SALIENDO?
-Si.
-Guay, ¿Eh? En serio.
-¿Ironía, verdad?
-¡Qué crees!
-Tío, tienes que entenderme, aunque solo sea porque somos amigos.
-¿Tu y yo amigos? No, tú y yo no somos amigos.
-Pero ¿Qué dices?
-Un amigo no hace lo que me has hecho tú.
-Pero…
-Ahórrate las excusas, no te salen bien Fer.
-Puedes llamarme de todo, lo que quieras, pero mal amigo ¡No! Porque sabes que no lo soy.
-Claro, lo sé, tal y como me lo has demostrado.
-No digas eso.
-Vete Fernando, no tenemos nada más que decirnos.
-¿Entonces, que pretendes? ¿Qué deje a Bahía? ¿Así estarás contento? No la voy a dejar, si son tus intenciones, ¿Sabes por qué? Porque en definitiva se enfadaría con nosotros dos, y para eso es mejor las cosas como están.
-Cállate.
-No me hagas callar.
-¡QUÉ ME DEJES EN PAZ! Eres un traidor.
-Nicolás tranquilízate, estás muy nervioso, no te pongas así, ¿De acuerdo?
No me quiso responder, vaya día, me voy a mi casa.

-Mamá, todo esto tiene una explicación.
-Si que eres una irresponsable, habíamos quedado esta tarde, no a la tarde noche.
-Perdona.
-No nada de perdona, tu padre y yo ya no sabíamos que hacer.
-Mamá vine a la hora acordada, y no había nadie, entonces luego vino…
¿Qué le digo, le digo la verdad? Que estuve con Fer.
-¿Quién vino?
-Clara y me fui con ella.
-¿Segura?
-Pues claro.
-Está bien.
-¿Ya está? ¿No me vas a decir nada más?
-No…
-A genial, pero ¿Ha pasado algo?
-Más o menos, pero antes de contarte quiero que me expliques porque tienes el pie vendado.
-Está bien, fui con Clara a jugar al fútbol y apareció Fernan y como yo estaba de portera pues tiró y la quise parar pero con el pie, en definitiva, darle una patada, y me hice mucho daño, entonces Fer me llevó a que su madre me viera, y ella me lo vendó. Resumiendo, es eso.
-¿Fernan? No me digas ¿Tú antiguo compañero de clases?
-Si mamá.
-Eso significa que está Leticia.
-Si, la señora Rubens.
-¡Que casualidad!
Yo prefiero llamarlo destino.
-La verdad es que si.
-El mundo es un pañuelo.
-Si, si, si ¿Puedes contarme que ha pasado?
-Verás tu padre…
-¿¡ESTÁ BIEN!?
-Si, tranquila.
Menos mal.
-¿Entonces que pasa?
-Resulta ser…
-¿Resulta ser…?
-Que tú.
-Qué yo.
-Tienes
-Tengo
-Una hermana.
-¿Una qué?
-Una hermana.
Toda mi vida siendo hija única, y resulta que tengo una hermana. ¡Qué rollo!
-Pero ¿Por qué nadie me dijo nada?
-Porque nosotros tampoco lo sabíamos.
-¿Es por parte de la anterior mujer de papá?
-Parece ser que sí.
-Y… ¿Cuántos años tiene?
-15.
-¡Qué bruja!
-Un poco sí.
-¿Por eso no estabais hoy?
-Si.
¿Y dónde fuisteis?
-A llevar a tu padre hasta casa de su otra hija.
Genial, ¿Ya estoy sustituida?
-¿Cómo se llama?
-Serena.
-¿Serena?
-Si.
-Vale, pues entonces no puedo hacer nada en mi habitación, si no está papá…
-Ya. ¿Te quieres volver a ir?
-No me importaría.
-Venga vete.
Le di un beso en la mejilla y volví a salir.

martes, 11 de septiembre de 2012

Capítulo 8.


Vale, me rindo, ¡Qué asco de mundo! ¿Por qué demonios me besa si está enamorada de Fernan? Dios, que impotencia siento. Me voy a mi casa y ya no salgo de allí más.
-¡Eis, Nico!
-Hola Sofía.
-¿Qué tal te va?
-Pues tirando ¿Y tú?
-Yo bien, ¿Y eso?
-No nada, da igual.
-Bueno… ¿Has visto a Fernan?
-Sofía ¿Yo te gusto?
-¿A qué viene eso, tio?
-Olvídate, no me hagas caso.
-¡Qué raro estás! Además tú sabes que a mí me gusta Fer.
Fer, Fer, Fer ¿Pero que le ven a este chico?
-Si, ya…
-¿Pero sabes a quién le gustas?
-¿A quién?
Una sonrisa me salía en la cara poco a poco.
-A Clara.
¿Yo a Clara? No sé si alegrarme o entristecerme, no está mal, pero Bahía está mucho mejor.
-¿En serio?
-Si, bueno me voy, a por cierto ¿Sabías donde está Fer?
-A si, está en el parque con Bahía.
-¿CON BAHÍA?
-Si, ¿Por qué lo dices así?
-Por nada, por nada.
-Adiós Nico.
Salió corriendo en dirección al parque, ¡Oh no! ¿Cómo puedo ser tan idiota? Si Sofía está enamorada de Fer, y lo ve con Bahía es capaz de cogerla de los pelos, o algo así. Mejor la sigo, salí corriendo detrás de ella.
-Fernan, déjame ponerme a mí de portera.
-No sabes lo que estás haciendo.
Es tan perfecta, me encanta que volvamos a ser amigos, y con un poco de suerte, dentro de poco seremos algo más.
-Venga tira.
-Ja, la he parado.
-Eso es porque la he tirado floja.
-A ver pues tírala fuerte.
-¿Segura?
-Segurísima.
Fui a tirar, pero se me ha ido un poco el pie, ella no está acostumbrada a esto del fútbol.
-¡AY!
-Bahía ¿Estás bien?
-Noo, ¡Me duele!
-¿Qué te duele?
-El tobillo, me la he torcido.
-Mierda, no debía haberla tirado fuerte.
-No, no te preocupes.
-Si me preocupo, ven mi madre es enfermera, puede mirártela.
-Vale.
Le cogí la mano en la que se había echo daño, suavemente, claro. Fuimos hasta mi casa, y por el camino.
-¡Fer! ¿Qué haces con esta?
-Perdona Sofía, se llama Bahía.
Dijo Nico.
-Dejarnos pasar por favor.
Pero ¿Qué hace aquí Sofía? Siempre está molestando en los peores momentos.
-¿A a dónde vais?
-A mi casa, por favor, dejarnos pasar.
-Bahía ¿Qué le pasa a tu mano?
-Me la he torcido, Nico.
-¿Cómo?
Los aparté, a este paso nunca vamos a llegar a mi casa.
-Vamos Bahía.
-Vamos Fernan.
-Pero Fer, ¿No prefieres venirte a la piscina con nosotros?
-No Sofía, adiós.
Gracias a dios, por fin se han quedado allí atrás, llegamos a mi casa.
-¡MAMÁ!
-Hijo ¿Por qué gritas?
-Ayúdanos por favor.
Mi madre bajó corriendo las escaleras.
-¿Qué ha pasado?
-La mano de Bahía.
-¡Bahía! Tu mano está hinchada, no tiene buena pinta, ven déjame verla.
Ella le dejó su mano, mi madre se la tocaba.
-¡Ay!
-Tranquila Bahía.
-Fernando, déjanos solas.
-Vale mamá.
-Ahora nos vemos Fer.
-Adios.
Le guiñé un ojo. Me voy al parque. Abrí la puerta y salí.
-Señora Rubens, ¿Cómo tengo el pie?
-No cielo, no es el pie, es el tobillo.
Maldita sea, el tobillo no, pero ya se veía venir.
-¿Te duele mucho?
-Si…
-¿Tu eras surfera, no?
-Si.
¡Mierda!
-Lo siento pero no vas a poder surfear al menos el un par de semanas.
-¿QUÉ?
-Lo siento.
-No, da igual.
-¿Quieres que te lo vende?
-¿Es necesario?
-Pues un poco si.
-Entonces de acuerdo.
-Vale, espera que coja las vendas.
Fue hacía una habitación y cogió las vendas. Volvió con ellas y me las colocó en el pie, también me dio unas muletas.
-Muchísimas gracias, señora Rubens.
-De nada, ya sabes que puedes contar conmigo cielo.
Me abrió la puerta de su casa y salí.
-Adiós, y gracias de nuevo.
-Adiós encanto.
¿Dónde estará Fer? Voy a buscarle. Dijo que iba al parque ¿No?. Y esta ¿Otra vez aquí?
-Tu nena, ya me he enterado de que vas ligando a mis espaldas con Fer, eh?
-¿Y a ti que te importa, Sofía?
-Mira niñata, no te me hagas la lista, empezando por ahí, ¿Ok? A mi Fernando me gusta, y ni tú ni ninguna me lo vais a quitar.
-Si, pero tu has pensado ¿En lo qué siente Fer?
Me empujó y me caí al suelo con las muletas.
-Estúpida niñata.
¿Y ahora qué? Se dio la vuelta y vino de nuevo hacia mí.
-Ah y no le vayas a decir nada de esto ni a Clara, ni a Nico y mucho menos a Fer.
Se volvió a ir. Me quedé en el suelo tirada, no puedo levantarme. De lo lejos.
-¡Bahíaaa!
Mi Fernan, siempre tan tierno. Me ayudó a levantarme.
-Hola pequeño.
-¿Me me has llamado pequeño?
-Si, jajaja.
-Pero así era como me llamabas cuando salíamos.
-Exacto.
-¿Eso significa que…?
-¿Tú quieres?
-Pues claro.
Me acerqué a él poco a poco y, y, y le besé. Pero Bahía, antes besaste a Nico, ahora a Fer, ¿Por qué?
Pero el beso fluía solo...

domingo, 9 de septiembre de 2012

Capítulo 7.


Volví a mi casa después de salir de la de Fernando, mi mejor amigo enamorado de la misma chica que yo, ¡Genial! ¿Y ahora qué? Supongo que si Bahía se enamorara de Fer debería alegrarme por ellos, o no… No creo que pudiera estar feliz. Pero, si ella está enamorada de mi ¿Fer y yo seguiremos siendo amigos?
Llegué y abrí con mi llave, mi hermano ya había vuelto.
-Hola Nico.
-Hola Javi.
-¿Qué te pasa? Llevas una cara de tristón.
-Ya, pero no es nada.
-¿Mal de amores?
Mi hermano, además de hermano también bien es un buen amigo para mí, creo que puedo contárselo sin problemas.
-Si la verdad que si.
-¿Quieres contarme?
-Va, si es corta la historia.
Ambos nos sentamos en las sillas de la cocina.
-Dime.
-Verás, resumiendo, Fer y yo estamos enamorados de la misma chica, y yo hoy la e besado, y se lo he dicho a él, y se a puesto fatal. Y ahora estoy confundido porque no sé que hacer.
-Vaya, es complicado. Pero… ¿Tú piensas que por esa chica os podríais llegar a pelear con tu amigo?
-Creo que si.
-¿Y la chica vale tanto como para pelearte con él?
Por un momento lo dudé, Bahía es increíble en todos los sentidos pero a los 2 hace poco tiempo que los conozco.
-Gracias hermano, me has dado la clave.
-De nada.
Respondió confuso. Me puse de pié y cogí mi Samsung Galaxy mini, llamé a Fer, no me lo cogía, estará ocupado, colgué.
-Javi, me voy a dar una vuelta, ¿Vale?
-Vale, luego nos vemos.
Salí de mi casa y cerré la puerta, llevaba el móvil en la mano por si me devolvía la llamada.
A Fernando le brillaban los ojos con más intensidad, no puedo creer que le haya dicho que le quiero, el abrazo continúa, no quiero soltarle.
-Bahía, me has dicho que me quieres.
-Si.
-Esto es increíble.
Podía notar como sus lágrimas caían sobre mí.
-¿Tú me quieres, Fernan?
Nos soltamos para mirarnos a la cara.
-¿Cómo no te voy a querer?
-Pero lo digo en serio, no es una broma.
-Lo sé, Bahía te juro que no te voy a mentir, nunca.
Aunque mi beso con Nico invadía mi pensamiento.
Era una situación difícil, cuando Nico se entere de esto, puede que me odie, tengo que hablar con él.
-Fernan, ¿Algún día volveremos a ser los mejores amigos que éramos antes?
-Ese día será el día que nosotros elijamos.
Bahía me sonrió.
-Significa, que a partir de ahora, ¿Cero mentiras, y seremos sinceros?
-Por supuesto.
No podía dejar de mirarla.
-¿Quieres que vayamos a jugar al fútbol? Como hacíamos antes.
Me dijo.
-¡Si!
Es genial, ella es genial, no me creo que me esté pasando esto.
-Vale, ¿Podemos usar un balón tuyo? Es que el mío no lo encuentro.
-Claro, vamos a mi casa un momento y lo cojo.
Pero, ¿Y si vienen mis padres y no estoy? Podrían enfadarse, pero me da igual, quiero irme con Fer.
Salimos y fuimos hacia su casa, estaba bastante cerca. Abrió la puerta.
-Hola mamá.
-Hola hijo, un momento ahora voy.
Dijo mi madre de lejos.
Subí a mí cuarto y cogí mí balón, mientras tanto mí madre salió del jardín trasero.
-¡Bahía!
-¡Hola señora Rubens!
-¡Qué sorpresa! ¿Vives aquí?
-Si, nos acabamos de mudar.
-Curioso, nos hemos mudado al mismo sitio, casi al mismo tiempo.
-¡Y que lo digas!
Bajé corriendo las escaleras.
-Hola ma.
-Hola hijo, no me habías dicho que ahora Bahía vive aquí.
-Se me habrá olvidado. Bueno ¿Nos vamos?
-Si.
Respondió Bahía. Salimos y fuimos al parque.
-¿Primero quieres ser portera o prefieres tirar?
-Prefiero tirar.
Dijo convencida.
-Vale, pero ya sabes lo que hay.
-Si, si.
-Cuando quieras.
Cogió carrerilla, pero nada.
-¡Mierda!
-Vaya ¿Qué ha pasado?
Le dije de broma.
Ya verás ahora. Me preparé, otro intento nulo, la e tirado demasiada alta.
-Hoy no es mi día.
-Está claro que no, si hubieras entrenado más desd…
Antes de que acabara de hablar tiré.
-¡Gol! ¡Golaazo! ¿Qué como te tragas eso?
-¡Tramposa! Sabías que estaba distraído.
-Que más da, ha sido un golazo aquí y en la China.
Vino hacia mí corriendo, me levantó y me dio unas vueltas.
-¡Fernan! Bájame, nos vamos a matar. ¡Fer!
Efectivamente, al final caímos sobre el césped en el que estábamos jugando. Teníamos un ataque de risa. Su risa es otra de las cosas por las cuales él me enamoraba.
Los dos miramos al cielo.
-Bahía.
-Si dime.
-¿Recuerdas el día en que nos llevaron con el insti a jugar a otros?
-Si ¿Cuándo el campeonato por parejas?
-Exacto, me acuerdo que tú y yo elegimos ir juntos y nos eligieron para representar a la clase.
-Es verdad.
-¿Y recuerdas cuándo marcaste el gol en la final? ¿El que nos llevó a la victoria?
-Si, que buen día ese.
-Y… ¿Cuándo te levanté como ahora por haber ganado?
-Si.
-Pues en ese momento fue cuando descubrí que estaba enamorado de ti, y ahora es como si sintiera lo mismo, como si me hubiera vuelto a enamorar de ti por primera vez.
Sentí muchísimas ganas de besarlo. Pretendía hacerlo. Nos pusimos de pie, iba a hacerlo, no podía contener mis ganas. Pero.
-¡Fer! ¡Ey Fer!
-Es Nico, ¿Qué quiere ahora?
Fernan fue hasta donde él estaba, pero ¿Nos estaría viendo? Otra vez esta angustia que me mata. No lo entiendo. ¿Qué es lo que siento? ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué me gustan los dos? Esto es una estupidez.
De repente Fer empezó a correr, sin despedirse ni nada, Nico aprovechó y se dirigió a donde estaba yo.
-Hola Bahía.
-Hola.
-Parece que ya te has quitado la pulsera.
Miré para abajo. Es verdad ¡La pulsera!
-No Nico, no es eso, se me ha caído en la playa.
-Bueno, si no la encontramos, ya te regalaré otra.
Me quedé sin habla, pero yo no quería otra a mi me gustaba esa, pero en fin… ¿Qué se le iba a hacer?
-No hace falta Nico, si yo lo que aprecio es el detalle.
-Pero yo quería que tuvieras algo mío, ¿Quieres esta?
Me señaló su pulsera, la rosa.
-No, en serio…
-Esto es por Fer, ¿No?
-¿QUÉ?
¿A qué viene eso? Fernan no tiene nada que ver.
-No quieres llevar mi pulsera para que él no te diga nada.
-¡Qué tonterías dices!
-Digo la verdad.
-¡No hables si no sabes lo que siento!
-Tienes razón, bueno me voy.
-Si anda vete.
-Toma tu estúpida pulsera.
Se sacó una pulsera del bolsillo y mientras se iba la lanzó hacia atrás cayendo en mis pies, era ¡Mi pulsera! Nico la había encontrado.
-¡Nico!
Se dio la vuelta.
-¿Qué?
-Gracias.
Le sonreí, el miró para abajo, no me respondió, ni si quiera me miró y se fue.
El ese momento Fernan volvió de donde fuera que había ido, se cruzaron cerca de mi.
-Toma tio.
Fer le entregó una gorra a Nico. Él tiró de la gorra y no dijo nada.
-¿Qué habías ido a buscar, Fer? Si se puede saber, claro.
-La gorra de Nico que se la había dejado en mi casa.
-Aaa, vale.
-¿Seguimos jugando?
-Venga, que te voy a ganar.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Capítulo 6.


 Iba corriendo, ¿Qué le habría pasado a Fer? Toqué la puerta.
Hola Nico, pasa.
Me cogió del brazo y tiró de mí hacia dentro.
-Tio, ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?
-Nada, ¿Qué iba a pasar?
-No sé, por el mensaje me dejaste preocupado.
-No es grave.
-Bueno ¿Me lo vas a contar?
-Si, verás… Te lo voy a decir claramente.
-Me tienes ya nervioso Fer ¿Quieres hablar?
-¡Creo que siento algo por Bahía!
Joder, a buenas horas, y tenía que ser justamente en este preciso momento que es cuando yo también siento algo por ella, pero no se si debería decírselo.
-¿De verdad?
-No, te estoy mintiendo.
Dijo irónicamente.
-Pero ella no te quiere a ti.
-¿Tú que sabes?
Parece que le molestó mi comentario.
-Pues me lo ha dicho Clara.
-¿Cuándo?
-Hace unos 20 minutos.
-Serás mentiroso hace 20 minutos he estado ¡Yo! Con ella, pero esa no es la cuestión. ¿Por qué lo dices o como lo sabes?
Empecé a angustiarme, ¿Le digo la verdad o le miento? Debería decirle lo que me dijo Bahía en la playa, pero de alguna manera estaría traicionando a alguno de los 2. Madre mía, estoy confuso.
-Fer, voy a serte sincero.
Me miró preocupado.
-¿A que viene esa cara?
-Verás antes en la piscina, os vi discutir… Y me daba palo preguntarte porqué a si que, fui a su casa y justo iba saliendo para irse a surfear, entonces, le pregunté si quería que fuéramos juntos, y me dijo que si, fuimos a mi casa, me vestí, cogí mi tabla y nos volvimos a ir, esta vez a la playa. Allí estuvimos hablando y me contó toda la historia.
-¿Qué historia?
-La vuestra.
-¡No me lo puedo creer!
-Si, y…
Casi se me escapa decirle que nos besamos. A ver como lo arreglo.
-¿Y?
-Bueno nada.
-Ahora lo dices.
-No, no es nada.
-Dilo
-No
-Dilo
-Pesado, déjame ya.
-Dilo, y te dejo tranquilo.
-No.
-Si
-No.
-Si
-¡Y nos besamos!
-¿QUÉ?
-¿Ves como era mejor que no te lo dijera?
Me miró y me cogió los hombros, empezó a sacudirme.
-Tio, tio, tio, pero, ¿Por qué?
-No lo sé, me hablaba con tanta confianza y desde que la vi por primera vez no he podido dejar de pensar en ella, y es tan guapa, y surfea tan bien, y…
-Vale, lo he captado.
-Lo lamento, pero es lo que siento.
-Yo también lo siento.
-Tú ¿Por qué?
-Por enamorarme de un amor no correspondido.
Me sentía mal, fatal, pero podía decirle que Bahía no tiene claros sus sentimientos hacia ni ninguno, eso le animaría.
-¡No digas lo de amor no correspondido! Eso nunca se sabe.
-Puede que tengas razón, de todos modos con lo que le hice, seguro que dejó de serlo, si es que lo era.
-Fer, ¿Por qué lo hiciste?
-No lo sé, fue la presión, ¿Tú crees que yo hubiera salido con alguien que no me gustaba e iba a perder meses con ella? No tio.
-No, no, está claro.
De todos modos algo no encaja, o era muy idiota o no sé que pasó, pero la historia no cierra, ya averiguaré que ocurrió de verdad.
Por última vez miré mi reloj, para comprobar que no llegaba tarde, es que son muy estrictos mis padres con la puntualidad. La puerta estaba entreabierta a si que no tuve que tocar para entrar.
-¿Hola?
Parecía que no había nadie, que raro, nunca dejarían la puerta abierta y se irían tan pichis. La empujé para cerrarla del todo.
-¿Mamá? ¿Papá? ¿Estáis ahí?
Nada, cero respuestas, quizás les surgió algo urgente. Se me ocurrió que ya podían a ver puesto los muebles para que ordenara mis cosas, subí las escaleras y entré a mi habitación, pero nada, todo estaba tan cual lo dejé esta mañana, volví a mirar mi reloj con la esperanza de haberlo mirado mal antes, pues la situación me preocupaba, eran las 17:51. Como no tenía nada que hacer, encendí mi ordenador y me conecté al tuenti, solamente un mensaje privado y dos solicitudes de amistad pendientes, primero fui al mensaje, como no, Fernan, no tardé en pincharle, aunque el mensaje salía como desconocido, es cierto, cuando nos peleamos le borré, fijo que una de las petis es suya. El mensaje estaba en blanco, solo llevaba una dirección de un vídeo de youtube, ¡Qué curiosidad! Se me abrió una canción de Critika y Saik-Te pido, dios, el sabía que me encantaba esta canción, cuando fui a salir del mensaje vi que si había algo escrito, abajo, abajo del mensaje, decía: Nunca me olvidaré del momento en el que cantábamos esta canción juntos, ¿Sabes? Tengo muchas ganas de amarte, tocarte, besarte, decirte que en mi vida tú eres alguien.
Puf, no se le podía olvidar poner la parte de la canción que yo cantaba continuamente. Otra vez no, odio y amor se están volviendo a equivocar en mi cabeza.
Salí del mensaje y fui a las peticiones, pues no me equivoqué, una era de él que ponía: Bahía, te juro que lo siento. La otra era de Nico, anda que no son previsibles estos chicos, la de él, decía: Eiis, Bahía! ¿Qué remedio? Las acepté las dos.
Tocan la puerta, ¡Que sea mamá, please!
-Fernando, ¿Qué haces en mi casa?
-¿Podemos hablar?, pero no me grites, por favor.
-De acuerdo, ¿Pasas?
-Vale.
Volví a cerrar la puerta, no me explico que querrá.
-Siéntate.
-Gracias.
-De nada, disculpa el desorden es que todavía no hemos terminado de colocar.
-No te preocupes.
-Bueno dime lo que me vengas a decir.
-Ya me e enterado de que le has contado lo que pasó a Nico y Clara.
Si ¿Algún problema?
-Si…
¡Cobarde, soy una cobarde!
-No si no pasa nada, solo que ellos han tomado una mala imagen de mi.
-¿Eso es lo que venías a decirme?
Le dije mientras me puse de pie para ir a la cocina a buscar agua.
-No, en realidad…
-¿Quieres agua?
-Bueno vale.
Serví un vaso a cada uno y me senté de nuevo.
-Toma
Y le di su vaso.
-Gracias.
-Nada, sigue hablando.
-Lo que te decía que ellos han tomado una imagen de mí, que no es la correcta.
-Eso es problema tuyo, yo les dije la verdad.
-Si, pero no lo que yo sentía.
Miré para otro lado, él puso su mano en mi barbilla y me giró la cabeza hasta quedar uno en frente del otro.
-Sé perfectamente lo que sentías, nos lo dejaste a todo primero clarísimo.
-¿Por qué te empeñas en llevarme la contraria? Yo te quería de verdad, Bahía.
-Entonces ¿Por qué dijiste que no me querías, que todo era mentira?
Dije mientras se me saltaban las lágrimas.
-Fue un error, me arrepiento absolutamente de toda mi actitud esa noche.
-¿Cómo te sentirías si te negara delante de tres clases enteras?
Mi llanto aumentaba.
-No llores, de verdad, me siento fatal.
En ese momento, sus ojos verdes brillaban, parecía que también iba a llorar, lo abracé tan rápido como dieron mis brazos. Se quedó alucinado, pero también colocó sus brazos en mi espalda.
-Fernan, te, te, te, te quiero.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Capítulo 5.


Aquel beso fue algo increíble, tampoco lo esperaba, pero me supo a poco, ese niño raro es genial. No paraba de mirarme feliz y yo no podía dejar de sonreír.
-Lo siento.
-¿Por qué Nico?
-Por besarte.
-No me pidas perdón a sido genial.
Me miró alegre.
-¿Yo te gusto?
En ese momento se me partía el alma, yo creo que me gusta, y mucho, pero algo me dice que quizás no me haya olvidado de Fernando. Ahora ¿Qué le digo? Decirle si o no sería mentirle, por que no se lo que siento.
-No lo sé…
Me miró sorprendido y a la vez triste, pensará que soy imbécil, dejo que me bese y le digo que no se lo que siento. Estúpidos sentimientos.
-A lo mejor debería irme y dejar de pienses un rato.
-Pero Nico.
-No pasa nada Bahía, entiendo que no tengas tus sentimientos claros, después de haber salido con alguien como Fer, es difícil conformarse.
Ese comentario me mató.
-¿Estás queriendo decir que Fernando vale más que tu?
-Exactamente.
Se dio la vuelta y se fue. Pero le seguí hablando desde detrás.
-¡No consiento que digas eso!
Paró de repende, y casi me da con su tabla en la cara. Me miró fijamente y me dijo:
-No te hagas la inocente.
-¿Qué no me haga la inocente de qué?
-Ya me has dejado todo claro.
-Te he dicho la verdad, ¿Qué más quieres?
-¡NADA! No quiero nada.
-¡No me grites! No tengo la culpa.
-Entiéndeme.
-No me pidas que te entienda.
-Perdón, no era mi intención gritarte.
-Déjame en paz.
Seguí hacia mi casa, dejando a Nico en el camino. Miré mi reloj, eran las 16:40, aún tenía 50 minutos antes de tener que ir a terminar de amueblar mi habitación. Voy a llamar a Clara, ¿Era esta su casa? Creo que si, la 24. Toqué el timbre me atendió una chica joven, una adolescente, quizás.
-Hola, buenas.
-Hola, dime.
Me dijo la chica.
-¿Está Clara?
-A ¿Tú eres Bahía?
-Si soy yo.
-Clara me ha hablado de ti, si ahora sale.
-Ok.
Esperé durante unos 5minutos en la puerta.
-¡Hola Bahía!
Me abrazó.
-Hola Clara.
-¿Cómo estás?
-Pues aquí voy, ¿Y tú?
-Bien, ¿Por qué que ha pasado?
-Antes de contarte ¿Hay por aquí algún parque o algo?
-Si, hay uno, ven vamos.
-Vale, gracias.
Me llevó hasta el parque y nos sentamos cada una en un columpio.
-Bueno cuéntame que ha pasado.
-A ver por donde empiezo, ¿Vistes aquellos niños que me tiraron?
-¿Nicolás, Sofía y Fernando?
-Si, ellos.
-Son los liantes de la urbanización.
-Bueno te cuento, antes de que nos desviemos del tema.
-Si, mejor será.
-Antes fuimos a la playa con Nico.
-¿Los dos solos?
-Si… Y, bueno entre unas cosas y otras nos besamos.
-¿Os besasteis?
-Si.
Su tono parecía burlón.
-¡Qué fuerte!
-¿A si? ¿Por?
-Chica, todas las de nuestra edad que vienen a este lugar, mueren por Nico y Fernan. Bueno y ¿Qué más pasó?
Joder, pues cuando le cuente lo de Fernando, no quiero saber más.
-Nico me preguntó que si me gustaba.
-Y ¿Qué dijistes?
-Que no lo sabía.
-Tía, estamos hablando de Nico.
-Ya, pero hay otro chico.
-¿Quién?
-Fernando.
-¿Te gustas los dos?
-Es que Fernan me gustaba antes que Nico.
-Pero si los conocistes a los dos a la vez.
-No exactamente.
-¿Cómo?
Le conté lo mismo que le acababa de contar a Nico. Que por cierto no puedo quitar ese momento de la cabeza, y la pulsera tan bonita que me regaló. Un momento ¿Y la pulsera? ¡Mi pulsera! ¿DÓNDE ESTÁ MI PULSERA?
-Bahía, después de todo lo que pasó entre Fer y tú no se como te puede seguir gustando.
-Es mi corazón, que está descontrolado.
-¿Porqué no lo intentas con Nico? Salta a la vista que le gustas, seguro que sale todo bien y te olvidas de Fernan.
-No, nunca saldría con alguien sin estar enamorada, porque sería hacerle lo que Fer me hizo a mí.
-Ahí tienes razón.
Hablando del rey de Roma, Fernando apareció con Sofía en el parque.
-Ya estaban tardando en aparecer, ¿No?
-Encima viene con esa bruja.
-¿Quién, Sofía?
-Si, es una arpía.
-¿Qué te ha hecho?
-En esta urbanización, además de nosotros hay bastantes más niños, lo que pasa es que la mayoría están de vacaciones. Y, esta niñata no sabe de quién está enamorada, entonces le basta con que otra de las niñas de enamore, para que vaya a quitarle el chico.
-A si que, lo más probable es que vaya a por Nico y Fernan, porque me apostaría lo que fuera a que ya le han contado tu historia.
Como vaya a por alguno de los dos, la… Espera, ¿Qué me importa? Que haga lo que quiera.
-Me da igual a por quién vaya.
-Bahía, no es broma, esta niña cuando se propone algo lo consigue, créeme, además es la mejor amiga de Fernan.
-Encima…
-Si cariño, ten cuidado. Bueno, primero decídete por cual de los dos quieres.
-Es obvio ¿No?
-¿Qué es obvio?
-Que prefiero a Nicolás, el todavía no me a echo nada.
-Supongo que tienes razón. Yo creo que deberías conocer más a Nico, y ver si vale la pena.
-Bueno Clara, me tengo que ir, gracias por tu consejo.
-Hablamos, ¿Vale?
-Claro, adiós.
-Adiós.
Bahía se fue, y me quedé yo sola en el parque columpiándome un poco más. Fer se sentó en el columpio que había quedado libre, dejando a Sofía sola. ¡Jódete nena!
-Hola Clara.
-¿Qué pasa?
-Quería preguntarte algo.
-Dime.
-¿Qué le problema tiene Bahía conmigo?
No debería decir nada, pero me molesta que se haga el inocente.
-Mira ahora no vengas aquí haciéndote el desentendido, porque no te sale, ¿Ok?
-Pero…
-¿Qué?
-Yo si estaba enamorado de ella.
-Pues ella no dice lo mismo.
-¡Lo que pasó en el viaje de estudios, fue un error!
-Pero los errores duelen.
Esa cara de dolor, creo que Bahía le importa de verdad.
-Bueno Clara, dile que lo siento.
Se levantó y quiso irse, no me digas que… ¡Está llorando! Wow, nunca le había visto llorar.
-¿Estás bien?
Le pregunté.
-Si, ¿Por qué iba a estar mal?
-A lo mejor porque estás llorando.
No quiso ni mirarme y se fue.
Llegué a mi casa, mis padres todavía no llegaban del trabajo y mi hermano no había vuelto de casa de su amigo. Otra vez, estaba solo. Me tumbé en mi cama, me puse mis cascos y a escuchar música, sonaba Mi niña bonita de Chino y Nacho.
Bahía, ¿Qué tengo que hacer para que te fijes en mi? Daría todo por estar contigo y no sentirme solo.
Me conecté al tuenti en el ordenador de la habitación de mi hermano, tenía un mensaje privado, ¡Por favor que sea de Bahía! ¿Y este que quiere ahora? Era de Fer, decía:
Tío, tengo un problema, ¿Puedes venirte a mi casa un rato? Porfa.
Anda que me dice que le pasa, ahora voy a estar preocupado. Cogí mi gorra y partí para su casa.

Capítulo 4.

-¡Fernando! ¿Qué haces? ¡Me has asustado!
-Bahía, ¿Por qué pusiste esa cara cuando me vistes?
-¿Qué cara puse?
Es verdad, no me hizo ilusión verlo, pero no se lo pienso decir.
-Como si todavía me odiaras.
-¿Por qué te habría dejado de odiar?
-Porque ya ha pasado mucho tiempo.
-¡Mentiroso! 
-Venga, ya te e pedido disculpas.
-Y puedes seguir pidiéndomelas, otra cosa es que te perdone.
Bueno, parece que realmente quiere que le perdone, pero me prometí a mi misma que no lo haría.
-Joder Bahía. 
Un momento, Nicolás nos está mirando, preferiría estar con él ahora mismo en vez de con Fernando.
-¿Es que acaso no lo entiendes?
Comenzó a mirarme preocupado.
-No.
-¡Yo te quería! 
-Y tú en vez de decirme las cosas claras, ¡Me mentiste! 
-Pero…
-¡Pero nada! No sé porque sigo hablando contigo.
Antes de dejarle decir nada más, me di la vuelta y me fui.
-¡Recuerda que alguna vez fuimos amigos!
Me gritó, pero no quise ni mirarle. Llegué a mi casa, puse la mesa, comimos lasaña, y me largué, tal y como acordamos con mi madre, había quedado con Clara, pero casi prefería estar sola, a si que volví a entrar, me puse mi traje y cogí mi tabla, me volví a ir.
Cuando salía me encontré con:
-Nicolás, hola. 
-Puedes llamarme Nico.
Me sonrió, igual que yo le regalé una sonrisa mía.
-Vale, Nico, y… ¿Dónde ibas?
-A tu casa.
-¿A la mía?
-Si
-¿Por qué?
-Porque quería hablar contigo, pero por lo visto vas a surfear, hablamos luego, ¿Va?
-Como quieras, de todos modos no me importa dejarlo para más tarde. 
No, no, no, ¿Qué es este sentimiento? Yo no suelo dejar el surf para lo último ¡Nunca! ¿Me estaré enamorando? Lo dudo mucho.
-Genial, ¿Quieres que coja mi tabla y vamos a la playa?
-¡Si!
-Vale, acompáñame. 
Fuimos a su casa, no había nadie, me senté en el sofá mientras esperaba que se vistiera. Fue muy rápido no tardó nada, me ofreció un vaso de Coca-cola pero le dije que no. Salimos de su casa y fuimos para el mar, cada uno con su tabla.
Que guay, por fin un amigo al que le apasione lo mismo que a mi.
-Bahía.
-Dime Nico.
-¿Por qué discutías hoy con Fer?
Lo sabía, todo iba por este lado.
-¿Ahora se hace llamar Fer? 
Dije para disimular mi pequeño enfado.
-Si ¿Por?
-Antes lo llamábamos Fernan.
-Ah, bueno pero ¿puedes responder a mi pregunta?
-Supongo.
Llegamos a la playa, colocamos nuestras toallas en la arena y nos sentamos a hablar.
Nico notó como me incomodaba que hubiera sacado el tema de Fernando.
-Escúchame Bahía, se que apenas nos conocemos y pensarás ‘Este ¿De que va?’ pero me caes super, y me gustaría que nos lleváramos bien, y no me importa si no quieres hablar de él, no te lo voy a sonsacar. 
Me encantaron sus palabras y no pude evitar sonreírle. Aunque no quería hablar del tema, no me importaba que el lo supiera, no sé porque. 
-Sucedió el día 17-09-2011 el día que comenzamos el instituto, el era nuevo, y entró en mi clase, lamentablemente lo sentaron a mi lado, y claro, pues… me fijé en él, sus ojos verdes me enloquecían cada mañana cuando lo veía entrar, su sonrisa brillaba, parecía 
el chico perfecto. Nos hicimos súper amigos, volvíamos juntos a casa, quedábamos para hacer los deberes, me enseñó lo poco de fútbol que sé. Todo marchaba bien, solo mis mejores amigas Lucía y Marta sabían que me gustaba, y siempre estaban machacándome con que se lo dijera, pero me negaba a romper mi amistad con él. 
Con el tiempo de amigos pasamos a ser mejores amigos, estábamos unidos 100%, y un fin de semana con mis dos mejores amigas, que se habían quedado en mi casa a dormir, jugamos a ‘Prueba o verdad’ Marta vio la oportunidad de retarme a hacer lo que sabía que más me iba a costar: declararme a Fernando. Aún así no le importó y lo hizo, estaba siendo mala amiga, me dijo que si no se lo decía yo a el, se enteraría toda la clase. Lucía me dijo que si no quería no debía decírselo. Pero me vi obligada a hacerlo.
Al lunes siguiente al salir de clases, nos fuimos juntos, no debía esperar, antes de irse cada uno para su casa le dije: +Fernan, Tu… ¿Has pensado alguna vez en nosotros? +¿Qué significa eso? Me dijo. +Pues tu y yo como algo más que amigos. +No sé, nunca me lo había planteado. ¿Por qué lo decías? +Porque me gustas, fui clara, ya le había desvelado mi secreto. +¿Te gustó? +Si… +¿En serio? +De verdad. 
Se paró frente a mi, me miró a los ojos y me besó. Me quedé en blanco, el me sonrió y se fue. Esa misma tarde tenía un mensaje suyo en tuenti que decía: ¿Podría decirse que estamos saliendo? Y una carita feliz. Por supuesto, le respondí. Era el día más féliz de mi vida. 
-Bahía, no lo entiendo, dices que odias a Fernan, pero por lo que me cuentas, erais una bonita pareja.
-Si, esa es la parte buena de la historia.
-Sigue contándome por favor. 
-Empezamos a salir casi a mitad de curso, y estuvimos juntos hasta acabarlo , digamos hace unos dos meses. Pero, en el último mes de clases nos fuimos de viaje de estudios, bueno todo primero de la eso ya sabía que estábamos juntos, y la última noche del viaje hicimos una hoguera y jugamos a la botella, todos empezaron a decirnos: +Vosotros como sois pareja no podéis jugar. Pero Fernan si quería jugar, a mi no me apetecía besar a mis compañeros en su cara, pero parecía que a él si, y fue el primero en salir, para colmo le tocó con Marta, y a ninguno de los 2 les importó besarse.
-Menos mal que el era tu novio y ella de tus mejores amigas, que si no…
Dijo Nico.
-Ya ves, pero todavía queda lo peor. 
-Cuenta, cuenta.
-Después de un rato de jugar, nos tocó a él y amí, y claro los graciosos diciendo: +Uy Fernan, que suerte y cosas así. Se puso nervioso, levantó y gritó delante de todos: +Bahía, no es mi novia nunca lo ha sido, no me gusta ¿Vale? Y no pienso besarla. Todo el mundo flipó, pero a mi se me caía el mundo encima, empecé a llorar y me fui corriendo a mi habitación. Desde entonces le odio.
-No me extraña.
-Gracias por escucharme Nico.
-Gracias a ti por contarme.
-Podría contarte toda mi vida sin problemas, ¿Sabes?
-No entiendo a que te refieres.
-Me refiero a que contigo soy yo misma, siento que no tengo que esconderme.
-No tienes que hacerlo.
-Al final si surf ni nada
-Mañana venimos ¿Te apetece?
Con tal de verle otra vez.
-Por supuesto, y te enseñaré como se hace.
-O más bien te enseñaré yo a ti.
-Si ya quisieras tú.
Nos pusimos de pie y se acercaba a mi poco a poco, sus intenciones parecían claras. Estaba a punto de cerrar los ojos, pero él miro hacía abajo, me cogió la mano y me puso una pulsera que decía: Recuérdame, algún día triunfaré, tenía dos una rosa y una azul la mía lo decía en español y la suya en inglés: Remember me, some day I will triumph. Me puso a mi la azul y el se quedó la rosa.
-Parece raro que te de la azul, pero así te será más fácil acordarme de mi cuando la veas, me guiñó el ojo, me agarro la mano y me dio un beso. Un beso corto, pero lo suficientemente bonito como para enamorarme del todo.